La noticia no es que la Sonos Beam Gen 2 haya envejecido: es que acaba de volverse la opción inteligente. Con la llegada de la Beam Ultra —anunciada el 1 de septiembre de 2026—, la Gen 2 pasa a ser la puerta de entrada más barata al Dolby Atmos de Sonos, y ese cambio de rol es justo lo que la vuelve interesante hoy.
Su propuesta se resume en un número: cinco. Cinco amplificadores Clase D empujan cuatro woofers elípticos y un tweeter central, sin un solo altavoz apuntando al techo. El Atmos aquí es virtual, reconstruido por DSP, y ahí está su gran matiz: no envuelve como una barra con drivers dedicados, pero rinde mejor que casi cualquier rival de su precio y tamaño. Para una sala de menos de 40 m² y una tele de 55 pulgadas o menos, es más que suficiente.

Lo que sí subió de nivel frente a la Beam original es la conectividad: HDMI eARC abre la puerta a formatos de mayor calidad, el tweeter central limpia los diálogos y el modo Speech Enhancement los rescata cuando la acción se pone ruidosa. Se integra con el ecosistema Sonos —puedes sumarle dos Sonos One como surtraseros o un Sub Mini para el grave que aquí falta— y con AirPlay 2. ¿El pero histórico? Sigue sin Bluetooth y TruePlay solo calibra desde iOS.
Precio: en México debutó en $10,999 pesos, aunque hoy suele encontrarse por debajo, sobre todo en temporadas de descuento como el Buen Fin.
Veredicto ZC: si buscas cine en casa sin llenar la sala de cables ni de bocinas, la Beam Gen 2 sigue siendo una compra sólida —y con la Ultra ya en el mercado, la mejor relación calidad-precio del catálogo Sonos.

