El esports móvil dejó de ser el hermano menor de las competencias en PC y consola: hoy representa el 52% de los ingresos globales del gaming, un valor de $107,000 millones de dólares con una tasa de crecimiento anual compuesta del 27.6% proyectada hasta 2035. La industria del esports en general se proyecta en $5,100 millones de dólares para fines de 2026, con una expansión hacia los $30,700 millones para 2036.
El dato más contundente llegó en enero de 2026: la gran final del Mobile Legends: Bang Bang M7 World Championship, disputada en Yakarta del 3 al 25 de enero, terminó con Aurora Gaming Philippines venciendo 4-0 a Alter Ego Esports y consagrándose campeón. El partido decisivo alcanzó 5.68 millones de espectadores simultáneos, un récord absoluto para un evento de esports móvil y el más visto en la historia del género; según Esports Charts, esa final rompió seis récords distintos de forma simultánea. Con este resultado, Filipinas acumuló su sexto título mundial consecutivo en el juego, consolidándose como la potencia dominante del competitivo de Mobile Legends. El torneo tuvo como sponsor principal a Visa, además de la participación de Realme.
El fenómeno no es aislado. En el Esports World Cup 2025 de Riad, Mobile Legends generó más de 47 millones de horas vistas, lo que representó más del 12% de la audiencia total repartida entre los 25 títulos presentes en el evento, un porcentaje enorme considerando la cantidad de juegos compitiendo por atención. Además, el Mobile Legends Women’s Invitational (MWI), disputado dentro del Esports World Cup 2026, atrajo cerca de 500,000 espectadores simultáneos, consolidándose como una de las iniciativas de esports femenino más exitosas a nivel mundial.

Geográficamente, la región de Asia-Pacífico sigue siendo el motor de esta audiencia, con el 57% del total de espectadores de esports a nivel global, aunque el crecimiento de eventos internacionales como el Esports World Cup y la naciente Esports Nations Cup está empujando al género a nuevos mercados en Medio Oriente, Europa y América Latina. Las ligas regionales también están en plena expansión: la MPL Philippines va por su temporada 17, con Team Liquid PH como campeón defensor tras ganar tres títulos consecutivos, mientras que en las clasificatorias de esports para los Juegos Asiáticos 2026, disputadas en junio, Filipinas volvió a quedarse con el oro tras vencer a Camboya en la final, con Indonesia completando el podio en el tercer puesto.
El crecimiento no es aislado tampoco en términos de infraestructura: con el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos también en el calendario de 2026, el esports —y en particular el mobile esports— se perfila para capturar narrativas de “país contra país” con la misma fuerza que tienen los grandes eventos deportivos tradicionales. Los estadios llenos para finales digitales, antes una rareza, empiezan a ser rutina, y las cadenas de televisión ya firman contratos multianuales para ubicar al esports junto a la programación deportiva de fin de semana.
La señal para la industria es clara: el público masivo del esports móvil ya llegó, y ya no depende de un solo mercado o un solo juego para sostenerse. Para marcas, sponsors y medios especializados, esto abre una ventana grande de oportunidad que hace apenas un par de años se consideraba un nicho secundario dentro del ecosistema competitivo

