En 1986 Konami soltó un juego sobre cazar a Drácula con un látigo. Cuatro décadas después, seguimos sin poder soltarlo.
Hay sagas que envejecen y hay sagas que se vuelven mito. Castlevania cumple 40 años en 2026 —debutó en 1986, el mismo año glorioso que parió a Zelda, Metroid, Dragon Quest y Kid Icarus— y lo celebra como lo que es: uno de los pilares que construyeron el lenguaje del videojuego moderno. Nosotros lo tenemos clarísimo, por eso le dedicamos un documental completo (que ya viene, estén pendientes del canal).
Un castillo que nunca se termina de explorar
Castlevania hizo algo que entonces casi nadie se atrevía: tomó el terror gótico —Drácula, hombres lobo, la Muerte con guadaña— y lo convirtió en acción de plataformas con una identidad visual y sonora imposible de confundir. Y luego, con Symphony of the Night (1997), reescribió las reglas: mapa interconectado, exploración, subir de nivel. De ahí nació media palabra que hoy usamos sin pensar: el “-vania” de metroidvania. Sí, medio género lleva su apellido.
Por qué sigue pegando en 2026
Porque la nostalgia dejó de ser un adorno para volverse estrategia de la industria, y porque los que crecimos con el NES hoy tenemos con qué comprar. Castlevania no sobrevive por inercia: sobrevive porque su fórmula —tensión, diseño de niveles con mala leche y una banda sonora que te quedas tarareando— no caduca. El reciente éxito de la serie animada en streaming solo echó más leña: toda una generación nueva descubrió a los Belmont sin haber tocado un cartucho jamás.
LA OPINIÓN DE LA CASA
Castlevania a los 40 no es una pieza de museo: es un recordatorio de que los juegos bien diseñados no envejecen, se añejan. En Zero Control lo celebramos a lo grande —esta nota es solo el aperitivo del documental que te dejamos a continuación—. Prepárense el látigo.

