El estudio detrás de Pokémon estrena hoy su apuesta más arriesgada: un RPG de acción ambientado en un Japón post-apocalíptico, con combate técnico, jefes colosales y un tono que no tiene nada de tierno.
Hay pocas cosas tan raras en la industria como ver a Game Freak firmar un juego que no tenga que ver con Nintendo ni con Pokémon. Y sin embargo, aquí estamos: desde hoy, 4 de agosto de 2026, Beast of Reincarnation ya está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, marcando la primera apuesta seria del estudio japonés por salir de su zona de confort en más de tres décadas.
El planteamiento no podría estar más lejos de las praderas coloridas de Kanto. Beast of Reincarnation nos sitúa en el año 4026, en un Japón devastado y cubierto por una plaga que lo ha consumido casi todo. Encarnamos a Emma, una joven marginada capaz de doblegar la vegetación a su voluntad, acompañada en todo momento por Koo, su perro y único compañero fiel. Game Freak ha bautizado la propuesta como un “action RPG de una persona y un perro”, y ese vínculo entre Emma y Koo es tanto una mecánica como el corazón emocional de la aventura.
Lo que más ha llamado la atención es su sistema de combate, que fusiona la acción en tiempo real con decisiones tácticas por turnos, un híbrido poco común que busca diferenciarse del aluvión de clones de Dark Souls. Las comparaciones inevitables han llegado por dos lados: la exigencia y la lectura de patrones de Sekiro, y la cinemática y el peso artístico de Clair Obscur. Los enfrentamientos contra jefes colosales funcionan como los grandes momentos de tensión del juego, y el apartado visual —sorprendentemente pulido si lo comparamos con la fidelidad reciente de la franquicia Pokémon— ha sido uno de los elogios más repetidos en las primeras impresiones.
El movimiento tiene lectura estratégica
Beast of Reincarnation llega justo antes de que Game Freak estrene el próximo año Pokémon Winds and Waves, su entrada a la décima generación. Si esta incursión oscura y original funciona, podría abrir la puerta a proyectos más ambiciosos del estudio e incluso influir en cómo se conciben los propios juegos de Pokémon a futuro. Por ahora, la pregunta es simple: ¿qué espera a Emma y Koo al final del camino?

