Reacomodo en guerra de consolas: Xbox se repliega; Halo en Play

Microsoft sube precios, cancela proyectos y abre sus exclusivas a la competencia. El símbolo de la nueva era: Halo en una PlayStation.

El tablero de la guerra de consolas se está moviendo, y Microsoft aparece a la defensiva. La compañía se salió del proyecto “Project Fantasy” que desarrollaba con el estudio IO Interactive, y subió el precio de Xbox por tercera vez en apenas 13 meses. Son señales de una estrategia bajo presión, en un año que la propia industria describe como especialmente doloroso, con recortes y cierres de estudios repartidos por todo el sector.

El gesto más simbólico es que Microsoft está prácticamente cediendo la guerra de consolas a Sony y Nintendo, al grado de dar a la competencia acceso a juegos que durante décadas fueron sinónimo de exclusividad de Xbox, como la mismísima saga Halo. Ver a Halo aterrizar en una PlayStation habría sido impensable hace unos años; hoy es el emblema de un cambio de época en el que Microsoft parece más interesada en vender software y suscripciones en todas partes que en pelear por colocar cajas debajo de la tele.

El clima interno tampoco ayuda. Han circulado reportes de exempleados de Xbox que advierten sobre posibles despidos inminentes y hasta sobre el riesgo de represalias dentro de la compañía. En paralelo, otros gigantes reordenan sus fichas: se ha hablado de que Tencent evalúa salir de ciertos estudios, mientras la industria en general se aprieta el cinturón tras años de expansión acelerada.

La lectura es que la vieja rivalidad a tres bandas de la llamada guerra de consolas se está transformando. Xbox parece reposicionarse más como plataforma y editora multiplataforma que como fabricante peleando mano a mano por el mercado de consolas. Y, para complicar aún más el mapa, entra un cuarto jugador inesperado: Valve, con su Steam Machine, dispuesto a disputar justamente el espacio de la sala que Microsoft parece estar soltando.