La compañía descontinúa el modelo original en ciertas regiones para reemplazarlo por uno con batería que el propio usuario puede cambiar. El “derecho a reparar” rediseña el hardware.
Nintendo anunció que descontinuará el modelo original de la Switch 2 en regiones seleccionadas para sustituirlo, de forma escalonada, por una revisión que incluye una batería reemplazable por el usuario. El cambio es una preparación directa para las nuevas regulaciones europeas de baterías que entran en vigor a mediados de febrero de 2027.
Según la propia empresa, a partir del verano de 2026 varios productos Nintendo en Europa comenzarán a reemplazarse de forma paulatina por versiones que contienen una batería que el usuario puede cambiar. Es, curiosamente, una noticia buena para el consumidor y bastante menos cómoda para la industria, acostumbrada durante años a los equipos sellados en los que cambiar la pila implica abrir la carcasa, perder la garantía o simplemente comprar un aparato nuevo.

La medida coloca a Nintendo en el centro de una conversación mucho más amplia sobre el “derecho a reparar”, el movimiento que empuja a los fabricantes a diseñar dispositivos que se puedan abrir, arreglar y mantener en lugar de desecharlos. En este caso, la palanca no fue la presión del mercado ni una decisión voluntaria de la marca, sino la regulación: Europa legisla y el hardware que se vende en todo el mundo termina cambiando de diseño.
El detalle importa porque la batería suele ser el primer componente que se degrada en una consola portátil. Una pila reemplazable puede alargar de forma significativa la vida útil del aparato, reducir basura electrónica y devolverle al usuario cierto control sobre un equipo por el que pagó. Falta ver si Nintendo extiende el rediseño más allá de Europa o si, como suele pasar, el resto del mundo se queda con la versión sellada hasta que otra regulación obligue a lo contrario.

