Valve por fin le puso precio y fecha a su consola-PC: 1,049 dólares el modelo base. La escasez de memoria provocada por los data centers de IA la volvió más cara de lo planeado.
Valve confirmó precio y calendario de su nueva Steam Machine, el cubo compacto que corre SteamOS en la televisión y funciona como PC de escritorio cuando lo necesitas. El modelo base cuesta $1,049 dólares y las invitaciones a los reservistas arrancaron la semana del 29 de junio, con configuraciones superiores que escalan por encima de los $1,400 dólares. Es un salto enorme frente a los 449 dólares de la Steam Machine original de 2015, y la propia Valve admitió que el precio es más alto de lo que le hubiera gustado cobrar.
La filosofía de la empresa explica buena parte del costo: Valve dejó claro que la Steam Machine se cobra como una PC y no como una consola. Es decir, no subsidia el hardware a cambio de vender juegos, como sí hacen Sony y Microsoft con la PS5 y la Xbox. Su diseñador ha explicado que el objetivo es que el precio sea competitivo frente a armar una PC de piezas con rendimiento equivalente, no competir con el precio de una consola barata.
En potencia, bajo el capó lleva un CPU AMD Zen 4 y una GPU RDNA3, con 16 GB de memoria del sistema y 8 GB de VRAM, apuntando a 4K a 60 cuadros por segundo apoyándose fuertemente en el reescalado FSR. Valve la presume como unas seis veces más potente que la Steam Deck, aunque después suavizó su propia promesa a un “hasta 4K” más prudente, señal de que ese número es el techo y no el piso. A su favor: es una máquina abierta, con RAM y almacenamiento ampliables, y permite instalar Windows u otro sistema operativo.
Uno de sus grandes ganchos es el catálogo. Gracias al programa Steam Machine Verified —donde cualquier juego ya verificado para Steam Deck califica de forma automática— se espera que más de 25,000 títulos sean jugables desde el primer día. La consola se acompaña además de la segunda generación del Steam Controller.
Pero lo más jugoso es el porqué del retraso: Valve movió el lanzamiento varias veces por la escasez de memoria provocada por la IA. Los data centers empujaron los precios de la DDR5, la GDDR6 y el almacenamiento NVMe muy por encima de los niveles de 2025, obligando a la empresa a rehacer tanto el calendario como el precio. Es una arruga reveladora: el mismo boom que infló los componentes en toda la industria terminó pegándole a una consola pensada para la sala de tu casa.

