Jueves negro de los chips: por qué cayeron Nvidia, AMD y Micron y qué tiene que ver con los data centers

La sacudida bursátil de esta semana en chips y tecnológicas tiene una causa que va más allá de los números: el rechazo a los centros de datos pesó en las elecciones de Estados Unidos y los inversionistas empezaron a dudar de cuánta infraestructura de IA se terminará construyendo.

El jueves 5 de noviembre fue un día muy malo para las empresas que fabrican los chips detrás de la inteligencia artificial. Según Emol, que cita al Wall Street Journal, la sangría se concentró en los fabricantes de semiconductores: AMD y Micron se desplomaron cerca de 17%, Broadcom perdió 10.4% y Nvidia cayó 9%. Euronews añade que TSMC retrocedió 10%, Infineon 8% y ASML 6%, y que Jensen Huang bajó del noveno al decimotercer lugar en el índice de multimillonarios de Bloomberg. Las bolsas de Asia, de acuerdo con Emol, sufrieron su peor caída desde 2020.

El detonante: unas elecciones y un tema de vecindario

El hilo que conecta todo esto, según Euronews, son las elecciones legislativas de mitad de mandato del martes 3 de noviembre en Estados Unidos. El medio sostiene que el rechazo a los centros de datos fue un factor decisivo para los votantes y que los demócratas ganaron el control del Congreso y de gobernaciones clave en Texas, Georgia y Ohio con la promesa de restringir el despliegue de la IA. El senador Bernie Sanders pidió una moratoria nacional sobre los centros de datos. La razón por la que el mercado reaccionó es sencilla: si se frena la construcción, se frena también la demanda de chips que justificaba valuaciones enormes.

La respuesta de las empresas

OpenAI lanzó una ofensiva de imagen con compromisos hacia las comunidades donde construye centros de datos: dice que asumirá el costo de la electricidad y de las mejoras de la red, y que publicará planes de construcción, estudios de ruido y datos de consumo de agua. Pero esos compromisos solo cubren los sitios que posea y opere en el futuro, y no está claro qué pasará con la infraestructura de socios como Oracle. Según Emol, altos ejecutivos de la empresa discutían si tendrían que revisar sus expectativas de capacidad para el próximo año. Meta, por su parte, reconoció por medio de su presidenta, Dina Powell McCormick, que los resultados dificultarán la construcción de estas instalaciones; había comprometido una inversión grande en un centro de datos en Ohio.

En el plano político hubo reacciones encontradas. Donald Trump calificó de “farsa” la crisis de seguridad de la IA en Truth Social, y Elon Musk, que según Euronews gastó unos 420 millones de euros apoyando a candidatos republicanos, escribió que los centros de datos en el espacio le resultan bastante atractivos.

Viernes: tregua, pero con dudas

Este viernes los mercados dieron un respiro. Emol reporta que los futuros del Nasdaq 100 subían 1.4% y que Nvidia avanzaba 4.1% en las primeras operaciones. Un experto citado por Euronews considera probable que los proyectos que ya están en construcción o con permisos sigan adelante, así que el golpe sería sobre todo para lo que aún no arranca. La siguiente prueba será el 17 de noviembre, cuando Nvidia presente resultados.

Qué tiene que ver contigo, si juegas o compras tecnología

Aquí la conexión es la memoria. AI Weekly reporta récords trimestrales en SK Hynix, Samsung y Kioxia, con márgenes operativos cercanos a 80%, y que Micron aumentó 256% sus ingresos en su año fiscal 2026. Nintendo, por su parte, dijo esta semana que el alza en componentes como la memoria le cuesta alrededor de 100 mil millones de yenes en su pronóstico. Si la construcción de centros de datos se frena, la presión sobre la memoria podría aliviarse, y con ella el precio de consolas, tarjetas gráficas y celulares. Es una hipótesis razonable pero no inmediata ni garantizada: lo que ya está en marcha seguirá consumiendo memoria durante buen tiempo.

Conviene no sacar conclusiones apresuradas. Una semana de caídas no es una tendencia, y los propios analistas esperan compras selectivas tras una corrección tan fuerte. Lo que sí es nuevo es que un tema local, el rechazo de vecinos a un centro de datos, se convirtió en variable de mercado global. Eso cambia la conversación sobre el costo real de la IA.