Miyamoto hace historia: es el primer creador de videojuegos en recibir la Orden de la Cultura de Japón

Shigeru Miyamoto, el padre de Mario, Zelda y Pikmin, se convirtió en el primer desarrollador de videojuegos en la historia en recibir la Orden de la Cultura, la máxima distinción cultural de Japón. El Emperador Naruhito se la entregará el 3 de noviembre, Día de la Cultura, en una ceremonia que valida al videojuego como arte al nivel de la ciencia y las letras.

El 23 de octubre, el gobierno japonés anunció a los ocho galardonados con la Orden de la Cultura (Bunka Kunshō) de 2026, y entre ellos apareció un nombre que la industria del videojuego celebró como suyo: Shigeru Miyamoto, de 73 años, director representante y Creative Fellow de Nintendo. Es la primera vez que esta condecoración —una de las más altas que otorga el Estado japonés— se concede en el campo de las “artes de los medios (videojuegos)”. La ceremonia de entrega será el 3 de noviembre, el Día de la Cultura, de manos del propio Emperador Naruhito en el Palacio Imperial de Tokio.

El peso simbólico es enorme. La Orden de la Cultura se entrega cada año a un puñado de figuras que han dado prestigio a Japón; es tradición, de hecho, que se conceda el mismo año a los japoneses que ganan el Premio Nobel. Que un creador de videojuegos entre por primera vez a ese club significa que la cultura oficial japonesa reconoce al medio no como entretenimiento menor, sino como una forma de expresión artística de pleno derecho. Para una industria que durante décadas peleó por ser tomada en serio, es un antes y un después.

De Donkey Kong al Imperio

Miyamoto lleva casi 50 años en Nintendo. Su currículum es, básicamente, el ADN del videojuego moderno: Donkey Kong, Super Mario Bros., The Legend of Zelda, Star Fox y Pikmin salieron de su cabeza o de equipos que él dirigió. Más allá de las ventas, su aportación fue de diseño: la idea de que un videojuego podía contar una aventura, premiar la exploración y hacer sentir poderoso al jugador con mecánicas simples y elegantes. Ese vocabulario lo inventó, en buena medida, él.

No es su primer reconocimiento del Estado japonés: en 2019 ya había sido nombrado Persona de Mérito Cultural, un honor que suele funcionar como el escalón previo a la Orden de la Cultura. Siete años después, subió al peldaño más alto. Conviene no confundir ambas distinciones —algunos lectores asumirán que ya la había ganado—, y ahí la nota de ZC puede aportar claridad donde otros medios mezclan los dos premios.

Por qué le importa al lector de Zero Control

Para nuestra audiencia, esta historia es más que una anécdota de premios. Es la confirmación de algo que los gamers sostienen desde hace años: que las obras que marcaron su infancia y adolescencia tienen el mismo valor cultural que una novela, una sinfonía o un descubrimiento científico. Y llega en un momento dulce para la marca Nintendo, con las películas de Mario superando los mil millones de dólares y un remake de Ocarina of Time en camino. El reconocimiento a Miyamoto es, en el fondo, un reconocimiento a toda la cultura del videojuego que Zero Control cubre todos los días.

La efeméride también abre la puerta a un contenido de catálogo: un repaso a las cinco obras de Miyamoto que cambiaron el medio, perfecto para acompañar la nota y para el formato de video. La leyenda está viva, la corona es imperial, y la conversación apenas empieza.