Entre una próxima Xbox que se rumora en $1,000 dólares, un Nintendo Switch 2 que no es barato y GPUs que cuestan como un coche usado, el precio de entrada al gaming “de verdad” se disparó. En México, con el peso de por medio, eso no es un detalle: redefine quién puede jugar.
Hagamos la cuenta incómoda. Se rumora que el modelo tope de la próxima Xbox, Project Helix, podría costar 1,000 dólares o más, en línea con lo que ya cuesta un handheld como el ROG Xbox Ally X. Ojo: es rumor, no dato oficial —Microsoft solo confirmó que los devkits llegan en 2027—. Pero aunque fuera la mitad, la tendencia es clara y lleva años acelerando: el hardware para jugar en serio subió de categoría de precio.
Y no es solo Xbox. Una GPU de gama media para PC se fue a las nubes tras años de escasez y de demanda jalada por la IA. El Nintendo Switch 2 llegó con un precio que hizo respingar a más de uno. Y eso sin contar monitores, almacenamiento, periféricos y el ticket que nunca baja: los juegos AAA rondando los $70 u $80 dólares cada uno.
Ahora traigamos esa cuenta a México, que es lo que de verdad importa para nuestra banda. Mil dólares no son “mil pesos por veinte”: son mil dólares convertidos a un tipo de cambio que se mueve, más impuestos de importación, más el margen del distribuidor local. Un lanzamiento que en Estados Unidos se anuncia en cierto número, aquí suele aterrizar bastante más arriba en pesos. Para el millennial mexicano de 28 a 45 —el que creció cuando una consola era regalo de Reyes y punto— el gaming de última generación empieza a competir de tú a tú con gastos de adulto: colegiatura, enganche, renta.
¿Significa que el gaming se muere en México? Al contrario. Significa que se reacomoda. El celular es la consola de facto de millones; el free-to-play, el Game Pass y los servicios por suscripción dejaron de ser “la opción barata” para volverse la opción principal. El mercado de segunda mano y el retro no son hobby de nicho: son estrategia de supervivencia. Y el handheld pega fuerte justo porque ofrece experiencia completa sin cargar con el costo del ecosistema de sala entero.
LA OPINIÓN DE LA CASA
El discurso de la industria es “la generación más poderosa de la historia”. El subtexto, para un país como el nuestro, es “la generación más cara de la historia”. Ninguna de las dos cosas es mentira. La pregunta que en ZC nos hacemos no es si Helix será una gran máquina —probablemente lo sea—, sino a cuántos de nosotros nos va a dejar fuera por precio. Porque jugar nunca debería ser un lujo. Y cada vez se parece más a uno.

