El “reset” de la industria ya rompió récord de despidos en 2026 — y Japón no se despeinó

La industria del videojuego vive su peor sangría en años, pero el mapa de los despedidos tiene una frontera clarísima: casi todos están en Occidente. Esa es la historia que los números de 2026 cuentan y que casi nadie está diciendo en voz alta.

Al cierre de agosto de 2026, los conteos independientes ya proyectaban alrededor de 14,666 empleos perdidos en el año, una cifra que se acerca peligrosamente al pico histórico de 2024 (15,631).

El sitio gaminglayoffs.com contabilizó 10,863 despidos hasta septiembre, un salto de 147% frente al mismo punto de 2025. En paralelo, más de 135 estudios cerraron sus puertas en el año. GamesIndustry.biz ya no lo llama crisis: le dice, de plano, “el reset”.

Aquí viene el dato que cambia la conversación. Cerca del 96% de esos recortes ocurrió en Norteamérica y Europa. Las japonesas, en cambio, apenas se movieron: Nintendo, Capcom y Konami conservan más del 97% de su plantilla.

No es suerte. Amir Satvat, que mantiene uno de los trackers más citados, lo atribuye a tres decisiones estructurales: equipos más chicos, sueldos ejecutivos más bajos y muchas menos apuestas a servicios en vivo, ese modelo de “juego como plataforma eterna” que quemó miles de millones en Occidente.

No es casualidad que el Tokyo Game Show de este año —su edición 30 aniversario— lo dominaran justo esas compañías. Mientras medio Occidente recortaba, Capcom, Square Enix y Kojima Productions llegaron con las manos llenas. La resiliencia japonesa no es nostalgia: es una filosofía de gestión que hoy se ve profética.

Para el gamer mexicano la lección es incómoda pero útil: los estudios que sobreviven no son los que más presupuesto tienen, sino los que menos apostaron a inflarse. El “reset” no es el fin del negocio —el mercado global sigue creciendo rumbo a los 206 mil millones de dólares en 2028— sino una corrección brutal contra la sobreexpansión pandémica. Y en esa corrección, Japón ya escribió el manual.